Al ver la necesidad de nuestra sociedad en constante evolución y enfocada cada vez más en desarrollar el máximo potencial de los niños, observamos que faltaban instituciones que enseñaran además de la currícula, los valores y principios que pueden fortalecer a una Nación de manera práctica. Entendiendo que nada de lo que hacemos tiene sentido si no está fundamentado en el amor, asumimos el reto y la responsabilidad de brindar oportunidades de aprendizaje integral e incluyente que permitan a las generaciones un desarrollo pleno que impacte a la sociedad constructivamente, generando de esta manera un estilo de vida más elevado.


Así, al buscar en nuestros saberes un nombre que mostrara la esencia de nuestra visión, recordamos el amor Ágape que se refiere al amor especial por Dios, ese amor de Dios hacia el hombre; ese amor incluso "auto sacrificante" que busca el bien del otro antes que el propio. Esta es nuestra esencia, misma que se extiende en una interrelación de experiencias entre docentes, alumnos y padres de familia cimentada en los valores bíblicos en tanto que universales, respetuosos de la individualidad; de ahí que formamos una "comunidad". Es decir, Ágape Comunidad Educativa.




Nuestra Prioridad


 

 

  "Si pudiéramos dimensionar la riqueza que hay en esta imagen, anhelaríamos que todas las instituciones de nuestro país ofrecieran un lugar digno de aprendizajes.

Gracias Ágape por existir. Por poner su granito de arena en nuestra sociedad y darnos una opción a quienes pensamos en la importancia de formar a los niños y niñas con valores, amor y respeto; porque mañana serán los hombres y mujeres que transformarán a la Nación. Dios los bendiga y acompañe en este caminar."
                                                         
Ruth Soloveichik